Una exhibición de fuerza y carácter vistió al italiano Paolo Bettini, por
segundo año consecutivo, con el jersey arcoiris de campeón del mundo. Dueño de
la carrera, rubricó su título al imponerse al sprint a sus cuatro compañeros que
lucharon por las medallas: el ruso Alexandre Kolobnev (plata), el alemán Stefan
Schumacher (bronce), el luxemburgués Franck Schleck y el australiano Cadel
Evans.