El anuncio del heptacampeón del Tour de regresar a la competición ha sido acogido con incertidumbre por la prensa francesa, que incide en las sospechas de dopaje que pesan sobre el mito del corredor.
París. El periódico deportivo "L'Équipe", editado por la misma empresa que organiza el Tour de Francia (ASO), señala tres "pistas" para entender el retorno de este "animal de la competición".
De entrada, el diario cree que Armstrong quiere "llenar su vida", volviendo a subirse en la bicicleta que le dio todo, pues le ayudó a superar un cáncer de testículos y le convirtió en una estrella planetaria.
Pero "L'Équipe" cree también que existe un deseo de "revancha contra Francia", un país con el que el corredor tejano mantuvo una "historia de amor" (amor-odio, según el ciclista) que "se fue a hacer gárgaras", después de que el propio diario desvelase, una vez retirado, que se encontraron restos de EPO en su orina congelada del Tour de 1999.
La tercera pista que apunta el periódico de la empresa organizadora de la Gran Ronda gala son los motivos políticos y económicos.
El diario recuerda que, Armstrong expresó tras su retirada su voluntad de implicarse en el ciclismo en términos de gestión para mejorar el negocio y subraya que su retorno se produce en un momento en el que la Unión Ciclista Internacional (UCI), organismo enfrentado al Tour de Francia, se ha "lanzado a fondo a la globalización del ciclismo en búsqueda de nuevos mercados en Rusia y Asia".
El periódico "Le Figaro", por su parte, recuerda que "en tres años -en los que ha estado retirado Armstrong- y al precio de una dolorosa introspección, el ciclismo apunta una esperanza de una renovación".
"Libération" señala que "en tiempos de Lance, los controles se hacían en una choza de aduana, con un laboratorio que no diferenciaba entre el pipí de un gato y el veneno de una cobra".
Recoge también las declaraciones del director del equipo Française des Jeux, Marc Madiot, quien no confía en la victoria de Armstrong y afirma que "antes de pretender volver a ganar el Tour, hace falta que Lance Armstrong se explique sobre lo que pasó en 1999", cuando restos de EPO fueron encontrados en su orina congelada, según "L'Équipe".
Tanto "Libération" como "L'Équipe" evocan la relación que mantuvo el corredor que más veces ha ganado el Tour de Francia con el polémico doctor Michele Ferrari, vinculado con varios escándalos de dopaje y absuelto en un tribunal de apelación. Armstrong terminó su relación con Ferrari antes del Tour de 2005.
Madiot no es el único receloso entre los franceses de la familia ciclista, pues el director del Bouygues Telecom, Jean-René Bernaudeau, se preguntó "¿Con la receta?" regresaría el siete veces campeón a las carreteras francesas y asegura que el anuncio no es ni una buena ni una mala noticia. (EFE)